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El puterío en la Historia


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Las circunstancias más sobresalientes acontecidas a lo largo de la Historia, en referencia al puterío (y similares o circundantes)...


100.000 cosas



Luna embarazosa

El cuerpo del delito

Malditos roedores

Parto sin dolor

Pudor eclesiástico

Papá, ven en tren

Pendientes de tres hilos

Varones transformistas

Follar que te follar hasta palmar

Amor a espaldas

Falsa juventud

La muerte puede esperar

La mujer del saco

Buen trato para la tropa

Torito bravo

Vírgenes deshonradas

Amor en bandeja

La condesa sangrienta

Devoción forzosa

Miles y miles de favores



Viajes


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El puterío en la Historia


LUNA EMBARAZOSA

Las mujeres groenlandesas creen que la Luna les visita cada cierto tiempo para dejarlas preñadas. Para que esto no ocurra, evitan dormir boca arriba y, antes de acostarse, se frotan el vientre con saliva.


EL CUERPO DEL DELITO

Los restos de dos niños monstruosos, con cabezas y pies de cerdo, fueron encontrados en un pozo en Montoiron (Francia), en 1613. Persuadidos de que se trataba del fruto de los amores ilegítimos de un campesino con su cerda, la Iglesia hizo quemar ambos cuerpos.


MALDITOS ROEDORES

Hay recetas para todo tipo de remedios. Como ésta, que era la fórmula magistral que utilizaban las mujeres medievales para depilarse: inmundas ratas secadas al sol y tostadas en una cazuela. (Hoy en día, afortunadamente, el sexo femenino cuenta con mayores facilidades para lucir atractivas y seductoras.)


PARTO SIN DOLOR

Durante la Edad Media, estuvo muy extendida la curiosa creencia de que la Virgen María había concebido ¡nada menos que por las orejas!


PUDOR ECLESIÁSTICO

El Papa Pablo VI hizo vestir todas las estatuas de la Capilla Sixtina esculpidas por Miguel Ángel.






PAPÁ, VEN EN TREN

Hasta bien entrado el siglo XX, las campesinas musulmanas del Alto Egipto creían que una mujer estéril, para conseguir quedar embarazada, debía estirarse boca arriba en la vía del tren y esperar a que el ferrocarril pasara por encima, con lo cual la fecundaría. En la India, las mujeres que perseguían el mismo fin se colocaban muy cerca de un tren en marcha, al tiempo que se levantaban las faldas con la esperanza de que la locomotora las fecundase.


PENDIENTES DE TRES HILOS

En el Medievo, los ladrones, infanticidas y bígamos eran ahorcados con tres cuerdas.


VARONES TRANSFORMISTAS

Tras el fallecimiento de un ser querido, los hombres gálatas, de Asia Menor, se disfrazaban de mujer, ya que decían que el sexo femenino reza y se lamenta mucho mejor.


FOLLAR QUE TE FOLLAR HASTA PALMAR

Según De la Mettrie, médico y autor del ensayo 'El hombre máquina (1748)', el ser humano debe gozar de los placeres carnales y disfrutar de la repostería trufada hasta la saciedad. Llevada a la práctica su teoría, De la Mettrie no pudo resistir el empacho: enfermó y falleció. Muerte trufada, y se acabó la máquina de follar.


AMOR A ESPALDAS

En las cárceles toscanas del siglo XIX, los presos autores de crímenes pasionales portaban en su espalda una pancarta que decía: "Assassino per amore" (asesino por amor).


FALSA JUVENTUD

Las mujeres de la antigua Grecia empezaban a contar su edad desde que se casaban.


LA MUERTE PUEDE ESPERAR

Se cuenta que cuando al matemático alemán Karl F. Gauss (1777-1855) se le comunicó que su esposa estaba a punto de fallecer, éste, que estaba inmerso en su trabajo, respondió: "Sí, sí, pero pídale que espere un momento hasta que acabe con esto".


LA MUJER DEL SACO

Las esposas infieles de los sultanes turcos eran metidas en sacos con piedras y arrojadas al vacío desde los muros de palacio.


BUEN TRATO PARA LA TROPA

Napoleón se excitaba acariciando con disimulo a los soldados en campaña.


TORITO BRAVO

Cuentan los cronistas que el rey Fernando el Católico era un gran consumidor de criadillas de toro, para fortalecer -según él- su virilidad.


VÍRGENES DESHONRADAS

Para cumplir el mandato que impedía la ejecución de mujeres vírgenes, Tiberio ordenó que antes fuesen violadas por el verdugo.


AMOR EN BANDEJA

Una de las perversiones del rey Enrique VIII de Inglaterra (1509-1547) era mantener relaciones sexuales con sus numerosas mujeres arrojándolas sin contemplaciones encima de la mesa donde acababa de comer.


LA CONDESA SANGRIENTA

La condesa húngara Erzsébet Báthory fue condenada en 1611 por asesinar a más de 650 jovencitas y bañarse en su sangre, convencida de que por este método mantendría eternamente la juventud.

El 30 de diciembre de 1610, el conde Gyorsy Thurzo, primo de la Báthory, acordonó su castillo y arrestó a todos sus habitantes. El juicio se celebró en la ciudad de Bitcse sin la presencia de la condesa, que se negó a asistir. Todos sus colaboradores fueron condenados a muerte pero a ella el propio rey Matías II de Hungría le conmutó la pena de muerte por la de prisión perpetua en su propio castillo, donde moriría cuatro años más tarde.

Y es que el mito de la eterna juventud ha traído de cabeza a los hombres desde tiempo inmemorial. Las leyendas célticas hablan de Avalón, la mítica isla de los Santos, donde se encuentran las manzanas de la eterna juventud. Allí dicen que fue curado el rey Arturo cuando, herido de muerte, fue conducido por Morgana y Nimue. Y hay quienes profetizaron su regreso después de que entregara a Bedivere la espada Excalibur para que se deshiciera de ella.

De la Sibila de Cumas, Deífoba, se cuenta que el dios Apolo había prometido concederle todos sus deseos y que ella, precipitándose en la petición, solicitó vivir tantos años como granos de arena cupiesen en su mano, pero olvidó, sin duda por descuido o exceso de confianza, pedir la eterna juventud, de modo que se consumió tanto que, arrepentida, esperaba una muerte que no podía cumplirse. Lo mismo le ocurrió a Titón, hermano de Príamo e hijo del rey de Troya Laomedonte, de quien se enamoró Eos, la diosa de la Aurora y para quien solicitó la inmortalidad olvidando la eterna juventud, de modo que Titón vivió con la apariencia de un anciano decrépito mientras ella permanecía joven y hermosa.

Y cuando la ninfa Calipso quiso retener a Ulises en la isla de Ogigia fue también este mismo argumento el que utilizó, aunque el aventurero lo rechazara. Es una permanente obsesión en todas las culturas. Tanto es así que en el 'Poema de Gilgamesh', probablemente el libro más antiguo de que se tiene noticia, también su protagonista ambiciona la inmortalidad y recurre al sabio Utnapishtim para que le revele el lugar donde se encuentra la planta que confiere la eterna juventud.


Otros simplemente han utilizado este deseo de los hombres para enriquecerse o medrar aprovechando la ingenuidad de unos y otras, como en el caso de Giuseppe Balsamo, conde de Cagliostro, célebre estafador en la corte del rey Luis XVI, que decía vender el elixir de la eterna juventud. Pero, sin duda, el caso más patético y más sobrecogedoramente terrible es el de la condesa húngara Erzsébet Báthory.


DEVOCIÓN FORZOSA

En los siglos XVI y XVII era bastante común recluir en conventos a las mujeres que se quedaban solteras.


MILES Y MILES DE FAVORES

Jahangir, gran mongol de la India (1569-1627), tenía un harén que estaba compuesto por 300 esposas, 5.000 mujeres sirvientes y un millar de jovencitos que satisfacían todos sus caprichos.


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