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Para
ponderar la fealdad de alguien se dice que es más feo que Picio, supuesto
personaje a quien de feo que era, le dieron la unción con caña, por lo asustado
que estaba el párroco.
El autor
José María Sbarbi asegura haber hablado con personas que conocieron a Picio, un
zapatero de principios del siglo XX que vivió en el pueblo granadino de
Alhendín, en España.
Se dice que este hombre fue condenado a muerte, pero que
hallándose en capilla recibió el indulto. La impresión de la noticia le produjo
la pérdida total del pelo, aparte de una serie de increíbles deformaciones en el
rostro que le hicieron pasar a la leyenda española como símbolo de la fealdad
física.
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