| La mejor
manera de demostrar una cosa es hacerla prácticamente, no limitándose a decirla.
La expresión proviene de la obra 'Vida de los filósofos ilustres', escrita por el griego Diógenes
Laercio en la primera mitad del siglo III.
Cuenta este
autor, al referirse a la vida del filósofo heleno Diógenes el Cínico, que como
cierto erudito pretendía probarle con silogismos que el movimiento no existía,
Diógenes se levantó y se puso a pasear. |