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2.
Nunca te dejes engañar por el sentido común.
El pensamiento lógico es una cortina que nubla
el contacto entre tu esencia y la realidad invisible
(lo que es), así que algo que parezca inexplicable
lo achacarás a seres de luz, gnomos, ángeles
de la guarda o extraterrestres.
3.
Ayuna una vez al año. Agárrate
las melopeas con vino ecológico y
ron de caña, fuma ganja de tu propia
cosecha y ponte ciego a dulces artesanos.
Con un ayuno macrobiótico, tu cuerpo
y tu alma quedarán niquelados.
4.
No pises una farmacia ni para pedir cambio.
Los
laboratorios farmacéuticos son la
encarnación del mal, así que
si caes enfermo te curarás con plantas
medicinales milenarias. En el caso de que
fallen todos los remedios naturales, te
fundirás con el gran vacío
y santas pascuas.
5.
Santifica a los pueblos indígenas. Para expiar tu parte alícuota de culpa occidental deberás
dejarte cada año los ahorros en viajar
a países explotados y comprar sus
artesanías a precio de comercio justo.
6. Imprégnate de sabiduría oriental. De todos es sabido que un señor del Tibet elegido al azar
siempre será más sabio que
uno de Pontevedra, así que fórrate
a comprar libros de Lampsas, Rapmsas y Vanandangas.
7. Permanece en paz con Gaia. La humanidad es una epidemia y tú eres una langosta, así
que todos tus actos irán encaminados
a reconciliarte con madre tierra. Deja,
por tanto, que los mosquitos te piquen y
que las ratitas correteen por tu casa.
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