| --Cuidado, Doña Perfecta, -dijo a la rosa el biciclo-. ¿Por qué me sales al paso? Si no te apartas, te piso... --Pasa ya, tonto de acero; no tienes miedo al ridículo. --El jaramago te adora. --¡Mentiroso! --Yo lo he
visto. --Yo nací con la manzana; vi a Eva en el Paraíso y
habrá rosas de mi estirpe en el Día del Juicio. --No sigas, rosa perfecta, de eso a mí me da lo mismo; tienes una vida efímera. --Todo en la vida es efímero... --Metafísica estás... --¿Qué
oigo? --Que eres medio tonta, digo; más tonta que un miriñaque. --Eres idiota, biciclo; quiero decirte tres cosas: ¡cínico, cínico y cínico! --Con los madrigales cursis te embriagas, es tu oficio... --Y el tuyo llevar al parque los tontos en equilibrio. --Tú no sabes geometría. El relojero es mi amigo; tienen ruedas sus relojes que aprenden de mis prodigios. Euclides hizo posible que yo esté hablando contigo. --Déjate de garambainas y
demás textos científicos; cien poetas me cantaron antes de nacer Virgilio. --Vi libros de un ingeniero; mi esquema viene en sus libros... --Soy ex-libris de las flores. --Yo el colofón de lo antiguo: los hombres quieren volar e
inventan el velocípedo. La perfección de las ruedas madura en mí su principio. --¿Las ruedas eran cuadradas? ¿Rodaban a pie cojito? --Mírame, frágil, aéreo, tengo radios, no pistilos; corto rosas de aire al viento, corro como un cervatillo, biselado por la brisa, virtuoso y agilísimo; tengo esbeltez de jirafa que aparece en espejismo. ¿Y tú, rosa...? --Presumido. Como no tengo tu labia, ni tu jarabe de pico, verás qué dice un poeta que me canta en este libro...
Y
la rosa reflejaba en níquel de velocípedo, perfecta, pura, geométrica, la Anunciación de un prodigio que iba a emparentar compases rosas, lápices y lirios.
Se cuenta que se casaron que tuvieron muchos hijos...
Automóviles perfectos, hidroplanos de aluminio, son los nietos de una rosa, los nietos de un velocípedo.
Adriano
del Valle -Los gozos del
río (1923)-
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