|
SOLEDAD sabe una copla que tiene su mismo
nombre: Soledad. Tres
renglones nada más: tres arroyos de agua
amarga, que van, cantando, a
la mar. Copla
tronchada, tu verso primero, ¿dónde
estará? ¿Qué
jardinerito loco, con sus tijeras de
plata le cortó al ciprés la
punta, Soledad? ¿Qué
ventolera de polvo se te llevó la
veleta, Soledad? ¿O es que por
llegar más pronto, te viniste sin
sombrero, Soledad? Y
total: ¿qué más
da? Tres versos: ¿para
qué más? Si con tres
sílabas basta para decir el
vacío del alma que está sin
alma: ¡Soledad!
José María Pemán
|

|